miércoles, 5 de marzo de 2008

Historia parte II

Cuando el músico empezó a cantar, el murmullo frenó. La gente "paró" la oreja, porque realmente tenía una voz privilegiada. No tocaba bien la guitarra, en realidad era bastante espantoso, supongo que la confundía con algún instrumento de percusión. Pero eso no quita que cantase muy bien. De cualquier manera lo que quería decir es que en el medio de un tema, una señora se tiró un pedo y el flaco se empezó a cagar de la risa, la señalaba y decia "¡se tiró un pedo! jajaja. ¡No sea hija de puta señora! hay niños chicos aquí dentro y aunque parece, esto no es una cámara de gas..."
El tema fue que la señora, estaba descompuesta, y entre la verguenza, el guisito de mondongo que supongo había comido un rato antes, y la descompostura infernal que tenía, sumado al reducido estacio que había dentro del bondi, los pedos completaron el cartón. Metí mi pequeña nariz dentro del buzo, me tapé con la mano, y hasta soplé fuerte, pero no hubo caso, la hija de puta había llenado el omnibus con olor a pedo, y el sorete del chofer se reía a carcajadas. Obvio: ¡con un ventilador en la cara, y cuatro metros cuadrados para moverse es muy fácil!

martes, 4 de marzo de 2008

Historia, parte 1

Llovía. Hacía calor. El agua rebotaba contra el pavimento y me mojaba las medias, por lo que corrí unos metros y me instalé debajo de la parada de ómnibus para ver si se calmaba un poco la tormenta. Pero fue en vano. En la parada quedaban pocas baldozas, y las que todavía existían guardaban debajo de su superficie generosas porciones de agua. Estas ansiosas cantidades de agua aguardaban que algún gil como yo, las presionara un poco para, con toda alegría y velocidad, salir despedida velozmente y poder mojarme un poco más el interior de los zapatos.
Luego de algunos minutos de espera, pasó el 522. Tomé la billetera de mi bolsillo, y estirando el brazo derecho y señalando al cielo con el dedo pulgar, me comuniqué a la perfección con el chofer: debía frenar. No es que el chofer haya sido muy brillante, simplemente hago notar la agradable sensación de poder compartir un código con alguien que probablemente lo único que tenga en común conmigo sea la cédula. Y ni siquiera eso, la mia es de Paysandú.
En definitiva:me entendí y ese era el único objetivo de estirar el brazo, señalar al cielo y dar unos pasitos hacia atras con el único fin de evitar que más agua ingresara a mis zapatos.

En fin... me subí al omnibus y para variar, el chofer tenía cara de culo. Dentro del vehiculo había una humedad insoportable, las ventanas estaba empañadas, el olor era peor que el de la cocina de un barco de pescadores chinos, y había más gente que lugares, mucha más gente que lugares. Obvamente había una gorda llena de bolsas que no paraba de quejarse, un pelado tranquilo que escuchaba música a todo volúmen, y una mina con el pelo teñido de rubio que no paraba de moverse al son de la cúmbia. Estoy seguro de que los pendejitos con moño azul en el cuello no eran concientes del infierno queestaban viviendo. Gérmenes y bacterias, virus y viejitas, gordas e insectos, convivían en un habitáculo para nada confortante, pero eficiente. Su fin era transportar algo parecido a personas, y lo hacía de manera correcta...